Las 5 razones por las que las apps para adelgazar no siempre funcionan

En la era de la tecnología y los dispositivos móviles, seguramente podemos encontrar una aplicación para cada momento del día, y para cada uso que queramos. Entretenimiento, productividad, oficina, contacto… Para todo hay un software, o en el mejor de los casos, un abanico de opciones de donde elegir.

La salud es un factor que no escapa a esta tendencia, con decenas de aplicaciones que controlan nuestro organismo y, en teoría, nos podrían ahorrar varias visitas al médico o al gimnasio. Sin embargo, hay más de un motivo por el que estas apps podrían resultarte un placebo, y te compartimos algunos a continuación.

#1 Sin ejercicio, no siempre hay efecto

Por último, la principal razón por la que no siempre podemos obtener buenos resultados con estas aplicaciones: la falta de ejercicio.

Ninguna dieta logrará efecto sostenido si no se realiza un adecuado ejercicio que modele el cuerpo y asimile los cambios de peso, ya que el cuerpo mismo necesita ser trabajado integralmente. La pérdida de peso no necesariamente es un buen resultado en sí, por lo que variar nuestra ingesta sumado a todo lo mencionado anteriormente, sería además de una pérdida de tiempo, un gran riesgo sanitario.

#2 No todo es cuestión de calorías

Si seguimos hablando del funcionamiento de estas aplicaciones, lamentablemente muchas se resumen al control en la ingesta de calorías. No importa qué comas, ni cómo o cuándo… Siempre que cumplas con la cantidad aceptada.

Obviamente, se trata de una forma muy simplista de ver las cosas, que podría traer muchísimas complicaciones de salud. O en muchos casos incluso, un efecto contrario y ganancia pronunciada de kilos.

#3 “Debes” hacerlo, pero no “quieres” hacerlo

El funcionamiento de cualquiera de estas apps es bastante mecánico y genérico, incluso aunque parezca personalizado.

El problema es que la sensación que suelen dar es la de sentirnos “obligados” a reaccionar a la aplicación, a diferencia de otras (como los juegos o redes sociales) donde realmente nos sentimos atraídos a su uso. Y cuando las cosas se hacen a la fuerza, sabemos cómo pueden terminar…

#4 La falta de disciplina

Nuevamente, descargar una aplicación desde la tienda es el más fácil de los pasos a dar… Pero luego, depende de nosotros generar el hábito de uso para que realmente surta efecto.

Al igual que con las dietas o las idas al gimnasio, el mayor resultado lo veremos ya pasado un tiempo, y la ansiedad suele terminar jugándonos en contra. Y probar “otras aplicaciones” tampoco es la gran solución.

#5 Ningun software reemplaza a un especialista

Primero que nada, debemos dejar claro uno de los principales errores en el uso de estas aplicaciones: la utilización de métodos sin previa consulta a un médico especialista.

Cualquier dieta, rutina de ejercicios o cambio drástico en nuestra conducta debe estar supervisada por alguien que realmente pueda analizar el impacto, y no por simple capricho de un usuario. Bajar una aplicación puede ser tentador, pero podría terminar siendo contraproducente.

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