historias paranormales que te darán escalofríos

Se le pregunto a algunas personas   cuál es la actividad paranormal más extraña que les ha tocado vivir. Estas son algunas de las respuestas más espeluznantes que se dieron.

1. La casa nueva

Cuando me mudé con mi esposo y mis dos hijos, la casa (nueva) siempre me pareció muy extraña. A pesar de no tener mucha ventilación, SIEMPRE estaba fría, y constantemente me sentía observada. Toda mi vida he tenido mucha comunión con los espíritus, por lo que supe que se trataba de un hombre mayor y de una pequeña niña. El “hombre mayor” se mantenía en la habitación de mi hija, y mi hijo pequeño siempre salía llorando desesperado cuando entraba solo ahí. Sin embargo, la experiencia más extraña fue una vez que salía de mi habitación después de hacer dormir a mi hijo (estaba sola en casa con él) y de repente sentí como si me taparan los oídos, y escuché a una niña llorando y gritando desesperada por su papá. Desde esa vez, dejé de sentir a la niña, pero nunca dejé de sentirme observada en mi casa…

2. Cállate

Cuando mi mamá estaba embarazada de mi hermano menor, salió a la farmacia con mi abuela, ya era tarde y no volvían, empecé a llorar en la escalera, cuando sentí que alguien se recargó sobre mi hombro y me susurro un ‘shh ya cállate’. Me helé tanto, desde ahí pasaron cosas bastante extrañas.

3. El suegro

Cuando tenía 5 meses de embarazo de mi primer hijo, mi marido estaba trabajando en otra ciudad y yo estaba en el campo en casa de mis suegros. Me fui a dormir a una pieza pequeña y estaba muy cansada por lo que me dormí de inmediato, sin embargo desperté de madrugada sobresaltada y me levanté un poco y vi que a los pies de la cama estaba sentado mi suegro. Me llevé el tremendo susto, ni siquiera podía hablar, me costó mucho, hasta que pude gritar y mi suegra me fue a ver… fue impactante porque él había fallecido hacía tres años y yo no tuve la oportunidad de conocerlo, creo que fue a conocer a su primer nieto, ya que mi esposo es el hijo mayor del matrimonio.

4. Cementerio

Cuando era niña estudiaba en un colegio monjas de clausura, tenia sólo cinco años, y cuando salimos al recreo nunca me acercaba al muro que separaba el patio del cementerio de las monjas; yo le decía a mi hermana que allí había bebés enterrados. Un día en el trabajo con una compañera hablando sobre eso descubrí que unos obreros haciendo obra en el convento encontraron niños enterrados y fetos. No es inventado es cierto, fue un escándalo cuando se descubrió.

 

5. Paralizada

Un día desperté al baño en la madrugada, al regresar  me acuesto boca abajo y mientras trataba de volver a dormir, siento que alguien se sube encima de mí y no me dejaba mover, fue tan espeluznante, porque pude sentir como mi cama se movía al poner sus manos y rodillas a cada lado de mi e incluso como se sentía su aliento en mi oreja. Estaba paralizada y por más que intentaba no podía hablar, hasta que de repente pude gritar y rompí ese momento.

6.Sola en casa

Hace un par de años me había quedado sola en casa cuando mi familia había salido a la casa de unas amistades a cenar. Me encontraba en mi habitación con la puerta más o menos entreabierta de modo que podía mirar hacia la pared del pasillo que unía todas las habitaciones. Normalmente, a causa de la luz, en esa pared se pueden ver las sombras de cuando alguien pasa por allí.

Esa noche levanté la vista de la computadora al notar lo que me había parecido una sombra, así que solo me quedé completamente en silencio esperando oír ruidos en el caso de que quien hubiese llegado fuera mi mamá. Oí luego el típico siseo que se les hace a los bebés para que se duerman o no se despierten luego de dormidos; me pareció habitual porque mi hermano aún era pequeño como para llegar dormido a casa, así que tras muchas salidas anteriores, mi mamá lo traía en sus brazos siseando hasta dejarlo en su cama. Para entonces la llamé con la voz no tan alta (para no despertar a mi hermano si es que efectivamente estaba dormido) pero nadie me respondió. Luego no escuché otros pasos ni tampoco mi hermana aparecía. Ahí realmente me quedé paralizada, esperaba que en cualquier instante la puerta se abriera o se cerrara. No me quedó más opción que llamar por teléfono a mi mamá casi en lágrimas para que regresara a casa lo más rápido que pudiera.

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7.Casa de campo

Hace algunos años fuimos con mi esposo a vivir en una casa de campo, teníamos que atravesar una siembra de choclos, era muy alejada y la casa de los propietarios daba al principio de esta siembra. Un dia comenzamos a discutir con mi esposo y en un arranque de cólera rompió el vidrio de la ventana que daba a la sala. Se lastimó y comenzó a gotearle de la mano sangre, enojada por ello bajé las escaleras y me quedé sentada allí, acompañada por mi perro. Al rato bajó él y me dijo que le disculpara. En ese momento vimos que desde el fondo del maizal, venía un viento fuerte que empezó a hacerse camino entre estos dejando como evidencia los maizales virados: me quede atónita y no me movía, mi perro comenzó a llorar y no resistió y subió corriendo las escaleras y mi esposo con cara de preocupación me pidió que entrara. Escuchábamos un lamento, no aguanté más y nos metimos a la casa y ese llanto comenzó a rodear la casa.

Soy católica y siempre oro, pero en se momento se me olvido todo, tanto era el ruido que mi hijo de pocos meses de nacido se despertó y empezó a llorar y es donde se fue aquello, intrigada por esto, le comenté a la hija del propietario si había escuchado, lo cual su contestación me dejó pasmada. Muy tranquila me dijo que aquello que había escuchado era su madre que no soportaba ver discutir a nadie ya que ella había muerto de múltiples golpes ocasionados por su pareja, en este caso el padre de la chica y que nos aconsejaba no volver a discutir.

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