Gorgonópsido: El gran cazador del Período Pérmico

Antes de la Era de los Dinosaurios existieron otros animales que también se destacaron por su voracidad: uno de ellos era esta temible pero misteriosa criatura

Si bien la gran mayoría de las criaturas prehistóricas más letales pertenecieron a la llamada “Era de los Dinosaurios”, antes también existieron predadores realmente bravos, y que en su momento gozaron de la dudosa reputación de estar entre los seres más bestiales del orbe. Ese fue el caso del Gorgonópsido, que en realidad no sólo era una especie sino que se trató de una familia completa de “reptiles mamiferoides” (o terápsidos).

Los gorgonópsidos habitaron en casi todo el mundo existente en ese entonces, hace unos 290 millones de años durante el Período Pérmico, que fue la última parte del Paleozoico (el cual antecede al Mesozoico o “Era de los Dinosaurios”). Uno de los rasgos más característicos del Gorgonópsido era su aspecto chato, y sus enormes fauces que le daban una apariencia temible: no por nada lleva ese nombre, que significa “Cara de Gorgona”, por su parecido con aquella bestia de la mitología griega.

En aquellos tiempos remotos, el Gorgonópsido era reconocido como el cazador más efectivo del planeta, debido a que probablemente fue un cuadrúpedo bastante rápido, debido a la configuración anatómica de sus fibrosas extremidades. Además, su dentadura provista de dos colmillos prominentes inspiraba temor a cualquiera que osara ponérsele al frente. Otras de sus características particulares eran su cola muy corta y también su desarrollado sentido del olfato. Los más grandes medían poco más de siete metros de largo, pero eran bastante ágiles pese a su corpulencia.

De todas formas, tal vez la mayor curiosidad de este animal es que se trataba de un terápsido, es decir de un reptil mamiferoide. Dicho en otras palabras: si bien era un lagarto, tenía algunas características que son propias de los mamíferos, como el hecho de poseer las mismas membranas que mejoran el olfato en depredadores como leones o tigres. Además, la Ciencia ha podido determinar que al parecer eran de sangre caliente, e incluso habrían tenido algunos pelos en su lomo y otras partes del cuerpo.

 

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