Gigi Martin se lleva todos los premios en su triunfal reencuentro con el “Monstruo”

Una noche triunfal fue la que tuvo Gigi Martin en su regreso al Festival, tras 15 años de ausencia. El humorista, quien arribó en solitario al certamen que antes lo recibió como parte de “Melón y Melame”, estaba programado a posteriori del show de Rod Stewart y por ello debió salir a enfrentar a un “Monstruo” aún molesto por la partida del escocés. La misión era clara y compleja: matar de entrada o morir en cuestión de minutos.

Eran las 00:10 cuando dio inicio a su show y la cosa parecía cuesta arriba, pues entró a escena con evidente nerviosismo. Sin embargo, en menos de cinco minutos ya había generado las primeras carcajadas y eso lo relajó.

La primera parte de su rutina, muy al estilo stand up comedy, fue tan sencilla como graciosa y se sustentó en un relato bien interpretado que en el minuto ocho le permitió echarse al público al bolsillo, lo que quedó de manifiesto cuando se escucharon los primeros aplausos espontáneos.

Con algo de picardía, el ex compañero de Mauricio Flores contó las anécdotas de un matrimonio antes, durante y después de una fiesta de trabajo. Su historia permitíó a los asistentes identificarse con más de algún detalle, lo que generó risas constantes.

Luego de casi 25 minutos sobre el escenario, Gigi Martin hizo el primer alto a su presentación. Ingresaron los animadores y el “Monstruo” le entregó las Antorchas de Plata y Oro, trofeos que recibió vestido como su clásico personaje “Melón”.

La segunda parte de su actuación fue un recuerdo de sus años como parte de “Melón y Melame”, pues apareció en el proscenio en compañía de un muñeco, ahora real, que emulaba a Augusto Pinochet. “Qué fue de Melame?”, le preguntó el pequeño juguete. “Ese mono desapareció hace muchos años”, dijo el humorista, recibiendo como respuesta “¿y cómo nunca me echaron la culpa a mí?”, lo que desató carcajadas a más no poder.

Con la ayuda del nuevo “compañero” contó un par de chistes y hacia el final de su espectáculo se dio la licencia de imitar a Rafael. Sólo por darse el lujo de cantar en la Quinta. Fue entonces que regresaron nuevamente los conductores y el público le entregó las Gaviotas de Plata y Oro, cuando ya su emoción parecía incontenible y la transmisión televisiva alcanzaba un peak de 45 puntos.

“Hoy nace un nuevo Gigi, un artista para Chile…, ¡estoy feliz!”, declaró el comediante, quien en un acto de humildad pidió disculpas por “los nervios del principio” y agradeció al “Monstruo” por haberle dado una oportunidad y permitirle consagrarse en esta nueva etapa de su carrera.

Fuente: Emol.com

 

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