El falso “Ataque masivo” que casi desencadenó la III Guerra Mundial

Un 3 de junio pero de 1983, MGM estrenó en EEUU la película de ciencia ficción: “Juegos de guerra”, un film basado en hechos reales que casi desencadenaron la III Guerra Mundial.

Protagonizada por Matthew Broderick, Ally Sheedy y John Wood en los papeles principales, cuenta la historia de David, un joven conocedor de todo lo referente a la informática: se salta los más avanzados sistemas de seguridad, consigue los más sofisticados códigos secretos y entiende la informática como un juego. Pero el juego se complica cuando inconscientemente conecta su ordenador personal al del Departamento de Defensa americano, encargado del sistema de defensa nuclear, desencadenando una situación de peligro de proporciones incontrolables.

 

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Ayudado por su novia y por un “genio” de los ordenadores, David tendrá que luchar contra el tiempo y evitar el mayor conflicto mundial de todos los tiempos: la Tercera Guerra Mundial.

El guion escrito por Lawrence Lasker y Walter F. Parkes está ambientado en los últimos años de la Guerra fría y fue basado en un hecho real en el que los sistemas de seguridad de EE.UU. alertaron de un ataque masivo el que en realidad no existía. Este hecho fue confirmado recientemente al ser desclasificada la información de los servicios secretos americanos.

El día en que la URSS “atacó” con más de 200 misiles nucleares a Estados Unidos

El 3 de junio de 1980, el sistema de detección temprana de ataques nucleares de EEUU se activó.

Así lucía realmente el cuartel general de Norad, responsable de la defensa de EE.UU.

Así lucía realmente el cuartel general de Norad, responsable de la defensa de EE.UU.

La Guerra Fría está colmada de historias en que la suerte del mundo pendió de un hilo. La más conocida y documentaba es la llamada crisis de los misiles, en Cuba. Sin embargo, la suerte del planeta corrió peligro en varias ocasiones, en medio de la tensión de Estados Unidos y la desaparecida Unión Soviética.

Puede que suene poco creíble, pero imagina la siguiente escena: a las 3 de la mañana, una llamada desde el Pentágono al asesor militar del presidente de EEUU advierte que la URSS lanzó un ataque nuclear masivo. Cientos de misiles nucleares están en vuelo rumbo a Estados Unidos”.

Suena como un guión cinematográfico, pero esto ocurrió y no sólo una vez, entre 1979 y 1980, en plena Guerra Fría.

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El 9 de noviembre 1979, dos mandos militares, uno en el Pentágono y otros en Maryland, alteraron a la Casa Blanca de que estaba en curso un ataque nuclear soviético. El entonces Presidente Jimmy Carter encendió todas las prealertas. Se activó el sistema de represalia nuclear, todos los misiles estadounidenses quedaron en posición de tiro, los bombarderos despegaron, incluso, la Guardia Civil fue alertada. En pocos minutos, Estados Unidos estaba listo para responder el ataque y bombardear a buena parte de la Unión Soviética con cientos de misiles nucleares.

En medio de la alerta, sin embargo, surgió un elemento que llamó a la duda: los satélites y los radares no mostraban lo que estaban alertando los computadores. En poco tiempo, se comprobó que no había ningún misil soviético en el aire y que los computadores del sistema de detección anticipada de Estados Unidos habían fallado.

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Esta historia volvió a repetirse el 3 de junio de 1980. Otra vez, el sistema computacional arrojó una información espeluznante: la URSS había lanzado 200 misiles nucleares contra EEUU, pero en aquella oportunidad, la falla fue más evidente, pues el mismo sistema alertaba del lanzamiento y luego señalaba que todo estaba normal.

La causa del problema fue un chip defectuoso, que generó las alertas.

Para suerte del planeta, en ambas ocasiones se mantuvo la calma, pese a que las computadores llegaron a señalar el impacto de los misiles soviéticos en territorio estadounidense.

Estos hechos se mantuvieron en secreto y no fueron informados a la opinión pública. En 2012 fueron desclasificados.

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