Chile, sin hacer un gran partido, vence cómodamente a Perú

Hasta que apareció el gol, en la cantidad que se espera para el volumen que se crea. Dos goles en los últimos cuatro partidos asomaba como la principal preocupación de Jorge Sampaoli. La resolvió frente a Perú y con un Alexis Sánchez sencillamente sensacional. Sólo se le negó la red.

Fue 3-0 en Valparaíso en un partido áspero, con un rival que apostó a resguardarse y salir por las orillas en búsqueda de Paolo Guerrero. Y fue contundente. La visita pudo hacer una represa de un oasis, pero el atacante incásico tiró ancho el penal que confirmó que esta temporada Claudio Bravo tiene un acuerdo secreto con alguien, porque desde el error ante Napoli en la pretemporada no ha recibido ningún gol (ya van 10 partidos seguidos). Y juega con la seguridad que da la imbatibilidad, conseguida para Barcelona además.

Pero lo del arquero no pasa de ser secundario.

Con un rival arropado, al que parecía difícil entrarle, más allá de los intentos de un muy pujante Mauricio Isla, que parecía convencido en demostrar que no ha perdido ese afán ofensivo que le dio fama y que le exigía Sampaoli, el que abrió los espacios, replegándose a la zona de Arturo Vidal y dando espectáculo, fue Alexis.

La confianza de saberse el crack, lució regates, enganches, corridas y pases para que los demás lucieran como consecuencia.

Así llegó la apertura de la cuenta. Eduardo Vargas, apagado hasta ahí, aprovechó un gran pase alto del tocopillano, que logró abrir la cada vez más cerrada defensa peruana.

El plan inicial de la visita se iba al tacho de la basura. Penal fallado y gol en contra. No alcanzó a organizar uno nuevo Pablo Bengoechea. Seis minutos más tarde, Gary Medel ponía el 2-0 tras un tiro libre de Charles Aránguiz.

La impotencia incásica se hizo evidente. Subió el tono y la pierna fuerte. El primer indicio fue un cruce duro, pero leal de Carlos Zambrano a Sánchez. El torpe símbolo de la nueva temperatura del encuentro, el codazo de Rinaldo Cruzado que le soltó un diente al Pitbull, que dejó a ambos sin partido. El peruano vio la roja, el chileno debió salir reemplazado.

El resultado, el regreso al gol de Vargas, que se confirma como el goleador de Sampaoli en la Roja, y el show de Sánchez alegraron la noche porteña, junto a la presión alta de Chile, que dio dividendos individuales a los laterales, en especial a Isla, quien en el pase para el tercer tanto encontró la precisión que le lloraba el buen desdoble que mostró.

Entre todo, quedaron algunas dudas. Entre ellas, el nivel de José Rojas. El central por la izquierda sufrió un poco en el primer tiempo con las subidas de Luis Advíncula y en el segundo, André Carrillo le ganó en la presión y no logró el descuento por impericia en la definición (o el pacto de Bravo). Luego, un error ante Guerrero que no puede pasar inadvertido en el análisis. Su salida a los 65 minutos, tampoco.

La otra, que tiene mucho que ver con la jerarquía del personaje: Arturo Vidal. Sin hacer un mal partido, careció del protagonismo que lo destaca y se lo cedió no sólo a Sánchez, sino que también a Marcelo Díaz y Charles Aránguiz. Fue como si esa rodilla que aún no sana y la semana que tuvo en Turín antes de llegar a Pinto Durán, le pasaran la cuenta.

Perú demostró que está varios escalones por debajo de los roles protagónicos en Sudamérica. Tiene algunos nombres, pero no el equipo. El proceso de Sergio Markarian, que parece continuar su antiguo ayudante, Pablo Bengoechea, no despega.

De cara a la Copa América, no luce como un rival de cuidado. Luego del 3-0, una exquisita volea de Vargas, tiró la toalla. El partido lo resintió. Sin adversario, el dominio chileno terminó diluyéndose en algunas jugadas para la galería, de Alexis varias, pero escasa profundidad. Los cambios no ayudaron a cambiar mucho. Un travesaño del gunner fue la última jugada de riesgo de una noche en que se avanzó bastante respecto de México (los goles) y, sobre todo, Haití. Fue una victoria para reafirmar convicciones, consciente sí que de aquí a la Copa América, hay camino por recorrer.

Fuente: La Tercera

 

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