30 años de La voz de los 80: los íntimos detalles tras la grabación del primer disco de Los Prisioneros

Era el 13 de diciembre de 1984 y el primer disco de Los Prisioneros veía la luz. La voz de los 80 era lanzado a través del sello Fusión y con solo mil copias en formato casete.

De eso ya han pasado 30 años y parte de los festejos incluyen el lanzamiento de aquel mismo material y en el nostálgico formato que lo vio nacer.

“En marzo a más tardar estará disponible el vinilo y el casete de La voz de los 80 en su versión original”, señaló a La Tercera Carlos Salazar, director del sello Chilevisión Música y que estuvo tras la reedición del disco, difundido hace unas semanas.253325

Pero hace tres décadas, las circunstancias que envolvieron la grabación del primer material de Jorge González, Miguel Tapia y Claudio Narea, no fueron fáciles.

Luego de grabar los primeros temas en los estudios de Fransicsco Straub, la banda llegó hasta las instalaciones de Alejandro ‘Caco’ Lyon. “Al principio fue incómodo”, recuerda sobre esos días, cuando se terminaba de grabar el disco con los temas Nunca quedas mal con nadie, Sexo, No necesitamos banderas y Mentalidad Televisiva.

“Mi amigo Francisco me comentó de la banda, era primera vez que escuchaba hablar de ellos, y me comentó sobre el atractivo de las letras. Nadie tenía letras tan inteligentes como las de Jorge”, analizó Lyon.

Fue así como llegaron a estos estudios, “intentando encontrar ese sonido que buscaban para las últimas canciones”, agregó, bajo la influencia de sus ídolos: The Clash.

Con cerca de 40 horas totales, grabaciones intermitentes y poco presupuesto, el disco empezaba a tomar forma. “Como tenían un presupuesto más limitado, teníamos que grabar relativamente rápido”, recordó Lyon, considerando que por esa época, una hora de grabación podía fluctuar entre los 30 mil y 40 mil pesos de hoy: unos 5 mil pesos de ese entonces.

El material fue financiado por el sello Fusión, empresa familiar del artista Carlos Fonseca: histórico manager de la banda y el primero que creyó en las letras de González para embarcarse en un proyecto musical.

“Cuando conocí a Jorge lo encontré un tipo genial. Cuando lo vi escribiendo la letra de ‘Latinoamérica…’, (lo encontré) originalmente talentoso y cuando escuché por primera vez sus demos, imaginé todo lo que pasó y un poco más”, señaló a La Tercera desde Argentina.

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Unidos en época universitaria, Fonseca llevó a los músicos por los estudios de Straub y Lyon, aunque recuerda las dificultades que experimentó en ese entonces, cuando intentaban sacar a la luz el disco. “Era un poco intimidante porque me sentía continuamente en observación y cuestionamiento. El entorno no recibió a Los Prisioneros con los brazos abiertos de buenas a primeras. Había que estar rindiendo prueba todo el tiempo, especialmente en los estudios donde grabamos, donde nos conectamos con el mundo más profesional de la música en ese entonces”, recordó Fonseca.

“Fue dificil porque había que conocerse, encontrar puntos en común. Por eso les dije que si íbamos a grabar tantas horas, teníamos que pasarlo bien”, contó Lyon.

LA ESENCIA DE LOS PRISIONEROS

Una vez concluida la grabación, Lyon jamás pensó que había colaborado para uno de los discos más importantes de la música chilena. “Con el segundo disco me pasó (Pateando piedras), encontré que había un disco absolutamente histórico. Pero este no, porque éramos todos más bien primerizos, estaba aprendiendo mucho con ellos porque era un sonido habían escuchado y yo tenía que adecuarme”, reveló Lyon, que por ese entonces tenía 25 años.

Su mejor impresión, no obstante, provino del fiato entre los jóvenes músicos. “Eran un grupo consistente, un acorazado. Se protegían entre ellos. En ese aspecto no había mucho de ese tipo de relación con los músicos que había trabajado. Había una propuesta fuerte”, recordó. “Se llevaban perfecto a la hora de trabajar y había humor entre ellos, las historietas que escribían, etc. Era un grupo de personas muy unido”, agregó.

Con décadas de trayectoria, Lyon (hoy tras la productora musical Clio) sabe que participó de un material invaluable y que selló parte de su carrera. “Lo que me marcó fue estar al frente de un grupo de personas talentosas, sobre todo Jorge, y conocer gente que trabajaba como una máquina musical, a pesar de las limitaciones”, analizó.

“El primer concierto que vi en mi vida fue uno de Los Prisioneros en Valdivia. Fue impactante y algo inolvidable”, recordó Salazar, del sello CHV Música. Pero además de lo emotivo, la experiencia de Salazar reafirma la devoción por esos primeros años de la banda. “Con sus características, ‘La voz…’ es el disco más importante del rock del siglo XX en Chile. Y se extiende hasta el día de hoy, cuando muchos músicos se inspiran en él”.

Para Fonseca, Los Prisioneros son “como Los Beatles para el mundo entero. En los países donde fueron populares, son un referente obligado y de prestigio”.

De ahí la importancia que cobra su primer material. “‘La Voz de los 80 son Los Prisioneros solos con toda su fuerza y una adolescencia para soñar esas canciones. Como álbum completo, captura la esencia de la banda”, concluyó Fonseca.

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